De jugar en la NBA a tener dos premios MVP.

Hay jugadores que siempre supieron que su destino era la NBA. A otros, en cambio, el premio de jugar en la mejor liga de baloncesto del mundo les vino de sorpresa. Pero sólo hay uno que después de no esperarse tener una carrera como basquetbolista profesional acabó ganando dos galardones al Jugador Más Valioso del Juego de las Estrellas consecutivos: Russell Westbrook.
La actuación del armador de Oklahoma City Thunder (31 puntos, ocho rebotes y cinco asistencias) le convirtió en el vencedor del JMV por segundo año al hilo. Esta gesta no sucedía desde 1958, cuando Bob Pettit hizo lo propio. Y Westbrook sonrió como casi nunca lo hace consciente de que se ha convertido en el protagonista de un momento histórico.
“Siempre que se es capaz de formar parte de los libros de historia, eso significa mucho para mí. Estoy muy agradecido por ser capaz de jugar al básquetbol y por estar en un partido como éste. Es algo que nunca me tomo por sentado”, afirmó.
Y es que lo de la historia le viene dado. Mientras se sacaba el grado de Estudios Afroamericanos en UCLA, Westbrook nunca imaginó que fuera a convertirse en uno de los armadores más explosivos de la NBA.
“Yo estaba concentrado en terminar mis estudios y vivir de ello”.
Westbrook disfrutó durante el Juego de las Estrellas, aunque para él, su momento preferido fue el de compartirlo con Kobe Bryant, quien participó en el último evento de su carrera.
“Todo el mundo aspiraba a ver a Kobe Bryant en su último partido. Fue un gran honor el formar parte de ello y ver cómo se despidió”, sentenció.




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